Feb 6, 2013

Carmela Evelia Gálvez


La enana continuó corriendo rápidamente, en sus mejillas redondas corrían pequeñas lágrimas cristalinas.
Carmela Evelia llevaba una vista desorientada y confundida, lo que la llevo a chocar de frente con un veinte añero, de cabellera hasta los hombros, pelirrojo, con pecas alrededor de sus mejillas, pantalones remendados, con su cuerda rodeando su cuello sosteniendo un símbolo de paz y amor y una camisa de cuadros multicolor.

-  Disculpa - Exclamó el muchacho.

-  Fue culpa mía – respondió Carmela.

-  ¿Por qué vas tan apresurada y triste?

-  No encuentro un novio que me quiera – Dijo la enana.

-  No te angusties y cuéntame ¿cómo te llamas? – Replicó el muchacho.

-  Carmela Evelia Gálvez ¿Y vos? – Consultó  Carmela.

-  Me llamo Godofredo Potter, vivo a dos cuadras de esta calle, a la par de la pulpería, enfrente del parque – Agregó el muchacho.

-   Hace mucho tiempo mi prima hermana Cleopatra vivía por ahí. – Dijo Carmela aún con sus ojos llorosos.